ILUSIÓN Y PASIÓN POR EL CAMPO VALENCIANO

ILUSIÓN Y PASIÓN POR EL CAMPO VALENCIANO

Ilusión y pasión por el campo valenciano son las palabras que resumen el último encargo que hemos asumido en Fruteq. Mucho se ha hablado de que el campo no tiene futuro y de que los jóvenes ya no quieren saber nada, pero este caso demuestra la invalidez de esta premisa.

La historia es sencilla: unos campos heredados, unas personas con ilusión por no perder la vinculación con sus raíces familiares y un reto para nosotros.

Hace unas semanas recibimos el encargo de adecentar unos campos. Campos en producción, pero que, por diversas circunstancias, no habían sido atendidos en toda la campaña. La primera labor fue la de desbrozar una parcela de plantones para poder proseguir con el resto de labores y que los árboles jóvenes y vigorosos crecieran sanos y fuertes. En Fruteq nos lo planteamos como un reto y hemos de afirmar que está superado.

Antes del desbroce

No solo estamos contentos por haber dejado la parcela limpia y en producción, sino que además queremos poner en valor la iniciativa de unas personas jóvenes que heredaron unas tierras y que, en vez de abandonarlas o venderlas, han decidido continuar con el legado de sus mayores. Esto demuestra, una vez más, que la agricultura tiene futuro y que las nuevas generaciones también apuestan por mantener el campo vivo.

Tras el desbroce

En Fruteq llevamos décadas dedicándonos a cuidar y mantener en producción los campos. Naranjos y clementinos heredados y cuyos propietarios actuales no tienen conocimientos agrícolas. Es una alegría para nosotros, y para el sector en su conjunto, cada vez que alguien se acerca y nos encarga la gestión de sus parcelas ya que ello demuestra que la vinculación con sus raíces familiares sigue viva y que no quieren que se pierda la pasión por el campo valenciano.

EL TAMAÑO NO ES LO QUE IMPORTA

En los últimos años el mercado de cítricos se está volviendo loco y, cada vez más, los compradores al por mayor buscan naranjas de gran calibre. En Fruteq sabemos que esto es un error y os vamos a explicar los motivos.

Centrémonos para empezar en las mandarinas: Algunas variedades como Esbal, Clemenrubí, Orogrós, Clementina Fina y Oronules llegan a su momento óptimo de maduración, y por lo tanto de recogida, con un tamaño “pequeño”. Es su naturaleza. Sin embargo, el mercado pide cada día mandarinas y naranjas más grandes. Ante esta demanda algunos productores hormonan los árboles, con materias autorizadas e inocuas para el consumidor, que les ayudan a obtener un mayor tamaño de la fruta, pero con la misma cantidad de zumo, por lo que el cliente percibe que la fruta es menos jugosa. Esta forma de aumentar el calibre es artificial y su resultado por lo tanto también lo es.

Mandarina Clemenules

Otra de las exigencias del mercado es la relativa al color: el mercado quiere que las naranjas y mandarinas posean un naranja atractivo en fechas en que los frutos aun no han alcanzado la maduración. Esto hace que muchos comerciantes recolecten la fruta antes de tiempo y para conseguir el color la sometan a un proceso de desverdización. La consecuencia para el consumidor es que al probar la fruta siente decepción, puesto que su apariencia no se corresponde con el sabor, y deja de comprar.

En Fruteq llevamos un tiempo preguntándonos sobre los motivos de estos desvaríos. Nuestras conclusiones son que por un lado el mercado está ansioso porque llegue la temporada, y quiere fruta antes de su momento óptimo, y por otro que, cada vez más, la tendencia es a comprar fruta por unidades y es de todos sabido que muchas veces las apariencias engañan y el tamaño no es lo que importa.